El Museo Arqueológico Municipal de Villena se inauguró el 3 de noviembre de 1957 con los materiales reunidos por José María Soler a lo largo de más de cuarenta años de trabajos arqueológicos en Villena y su entorno.

El descubrimiento de los tesoros de Villena en 1963 propicia que el Ministerio de Cultura considere la importancia de estas colecciones para crearlo oficialmente en 1967 bajo la denominación de “Museo Arqueológico José María Soler”.

Desde entonces, los fondos se han incrementado y hoy en día permiten establecer un recorrido histórico de la comarca del Alto Vinalopó, desde el Paleolítico hasta el siglo XX.

El Museo cuenta con piezas procedentes de los términos municipales de Biar, Benejama, Campo de Mirra, Cañada, Caudete, Salinas, Sax y Villena, aunque son especialmente relevantes el fabuloso conjunto del Tesoro de Villena, los materiales prehistóricos del Cabezo Redondo, y los ibéricos y medievales de El Puntal de Salinas y del Castillo de la Atalaya, respectivamente.

Imagenes en la galería multimedia.

Año áureo, así fue como el ilustre arqueólogo José María Soler calificó 1963, año en que aparecieron dos conjuntos excepcionales que marcarían el devenir de la investigación y de la ciudad de Villena. El primero de ellos fue el Tesorillo del Cabezo Redondo y luego el más espectacular y voluminoso Tesoro de Villena.

En el mes de abril de ese año el cerro del Cabezo Redondo estaba siendo explotado como cantera de yeso. José María Soler, por entonces Director del Museo Arqueológico Municipal, recuperaba la máxima documentación arqueológica posible no sin dificultades: sus reivindicaciones sobre el valor histórico del asentamiento fueron inútiles.

En ese contexto se produjo casualmente el hallazgo del “Tesorillo del Cabezo Redondo”, que fue el detonante para que años después el poblado se expropiara y se declarara Monumento Histórico-Artístico. 
El preciado lote está formado por 35 piezas en su mayor parte de adorno personal, como una diadema, anillos, brazaletes, colgantes, cuentas de collar, espirales, cintillas y un pequeño lingote de oro. Todo parece indicar que se trata de una ocultación, aunque las circunstancias del descubrimiento impiden saber con exactitud cual era su ubicación original.
Nadie hubiera sospechado que aquel espléndido hallazgo iba a ser superado meses después por otro de mayor entidad que conmocionó a la comunidad científica y a todo el país.

El Tesoro de Villena
En el mes de octubre de 1963 apareción un brazalete de casi medio kilo de oro, entre las arenas de una obra que se estaba edificando en una céntrica calle de Villena. José María Soler, en calidad de Comisario Local de Excavaciones Arqueológicas del Ministerio de Cultura recibió la noticia y decidió realizar con sus colaboradores una excavación arqueológica en el lugar de procedencia de aquellas gravas, la Rambla del Panadero, en la vilenense Sierra del Morrón. Estos trabajos pusieron al descubierto, al atardecer del 1 de diciembre de ese año el Tesoro de Villena, hallado en el interior de una vasija de cerámica que había sido ocultada en dicho paraje

Las piezas
El Tesoro está formado en su mayoría por piezas de oro: 11 cuencos, fabricados con chapa de oro batido; 28 brazaletes que constituyen el conjunto más numeroso con piezas lisas, molduradas y caladas; tres botellas, y varias piezas diversas. También lo forman cinco botellas, dos de oro y tres de plata, fabricadas en una sola pieza; dos piezas mixtas – un botón de ámbar y oro y un remate de hierro y oro- y, por último, un brazalete de hierro. 
En total casi 10 kilos de oro de gran pureza, y más de 600 gramos de plata. 

El significado
La inexistencia de restos arqueológicos en las inmediaciones del lugar del hallazgo conlleva una serie de dificultades a la hora de valorar su significado y atribuirle una cronología. Según su descubridor, estamos ante una ocultación realizada por un jerarca o rey, o por un grupo de individuos en un momento de peligro. 
Los cuencos y las botellas podrían interpretarse como una vajilla de tipo religioso o de lujo de uso doméstico. Los brazaletes son objetos de adorno personal que conservan señales de uso. La existencia de un cetro quizás haga relación a la pertenencia del tesoro a un solo individuo o familia de alto prestigio. También puede tratarse en su conjunto de una dote femenina, o, de una acumulación de oro de un orfebre, etc. 
En cuanto a la cronología, algunos investigadores, entre ellos J. M. Soler, aceptan como fecha de la ocultación el año 1.000 a C. Para defender esta hipótesis se basa en varias cuestiones como la tipología de la vasija utilizada para la ocultación, ya que el análisis de la pasta y la forma se corresponden con la cerámica local de los momentos finales de la Edad del Bronce. Por otro lado, la presencia de dos piezas de hierro junto a otras de oro y plata, es fiel reflejo del valor precioso del hierro antes de su uso generalizado para la fabricación de armas y utensilios durante la Edad del Hierro. La introducción de este metal en la Península se relaciona con contactos mediterráneos que se inician alrededor del año 1.000 a C. 
Otro indicador cronológico según J. M. Soler se halla en la correlación existente entre el Tesoro de Villena y el Tesorillo del Cabezo Redondo. Éste está fechado en el momento de abandono del poblado en torno al año 1000 a.C. Los paralelos entre las joyas del Tesorillo – anillos moldurados y un fragmento de lámina con púas – y algunos de los brazaletes del Tesoro, le induce a pensar que se trata de dos depósitos efectuados al final de la Edad del Bronce.

 

Imagenes y videos en la galería multimedia.

mus-puntas silex

Cazadores y Recolectores

Los restos más antiguos documentados hasta el momento en Villena corresponden al PALEOLÍTICO MEDIO.

Puntas, raederas, raspadores, cuchillos, buriles, perforadores y denticulados tallados en sílex, son los instrumentos de trabajo típicos de los cazadores nómadas musterienses, que han aparecido en la Cueva del Cochino con una antigüedad de 50.000 años a.C.
Posteriormente, durante el PALEOLÍTICO SUPERIOR y el EPIPALEOLÍTICO el tamaño de estas piezas disminuye como consecuencia de un mejor aprovechamiento de la materia prima y una mayor especialización en el trabajo. Se continúan fabricando los mismos útiles, la economía continúa basada en la caza y la recolección.

 mus-vasija ceramica neolitica

 Agricultura

En el V milenio a.C. se desarrollan las primeras comunidades de agricultores y ganaderos, iniciándose así el NEOLÍTICO.

Con él las primeras cerámicas. En un primer momento se eligen las cuevas como lugar de habitación – Cueva del Lagrimal -, que van a convivir en momentos más avanzados con poblados en llano, como el Arenal de la Virgen, la Macolla o la Casa de Lara.

 mus-vasija edad bronce

Metalurgia

Ya en el III milenio a.C. coincidiendo con el ENEOLÍTICO O CALCOLÍTICO, surgen las primeras sociedades metalúrgicas.

Existen en Villena testimonios suficientes para comprobar que el fenómeno de enterramiento múltiple en cueva es extensible a este zona del interior, como atestiguan los restos humanos hallados en la Cueva de la Lechuzas o las Cuevas del Alto. En los momentos finales – Horizonte Campaniforme de Transición- los ajuares son más ricos como el de la Cueva del Peñón de la Zorra, formado por un puñal de cobre, dos puntas palmela, un arete de plata y varias cuentas de collar.

Durante la EDAD DEL BRONCE se produce una intensificación del poblamiento, constatado por un gran número de yacimientos descubiertos -más de veinte-, y que representan cronologías dispares a lo largo de todo el II milenio a.c. En esta época surge en Villena un potente foco cultural centrado en el excepcional yacimiento del Cabezo Redondo, cuya cerámica está relacionada con formas de la Cultura de El Argar (sudeste peninsular). Los molinos, dientes de hoz, hachas y azuelas, cereales, fauna, etc. indican que la agricultura, la ganadería y la caza tendrían un notorio peso en la economía. La actividad metalúrgica está atestiguada por la presencia de moldes de fundición, crisoles, yunques o cinceles y los numerosos objetos de cobre, bronce, oro y plata. Por otro lado, las estructuras descubiertas hablan de un incipiente urbanismo con áreas destinadas a viviendas, hogares, hornos, y espacios públicos o calles.

Del Cabezo Redondo procede un tesorillo de 35 piezas de oro, fechado en el año 1.000 a.C. y compuesto por una diadema, brazaletes, espirales, anillos, pendientes o colgantes, cintas, una cuenta de collar y un fragmento de lingote, que integran este magnifico conjunto.
Este conjunto áureo junto con el espléndido Tesoro de Villena, son testimonio de primer orden de la orfebrería prehistórica peninsular.

 mus-dama de caudete

 Cultura Urbana

Espléndidamente representada está la CULTURA IBÉRICA en el Museo.

Entre sus vitrinas se exponen los materiales procedentes del poblado y la necrópolis de El Puntal de Salinas, que puede considerarse el yacimiento ibérico mejor conocido del Alto Vinalopó. La Escultura Ibérica, fruto de hallazgos superficiales, constituye un conjunto excepcional formado por la Dama de Caudete y la Leona de El Zaricejo, ambas del siglo IV a.C. Por su parte la orfebrería ibérica tiene su máximo esponente en la Arracada de la Condomina. El panorama ibérico se completa con un buen número de yacimientos que se reparten por la llanura villenense, cuyo abanico cronológico abarca hasta la romanización.

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 Romanización

Los materiales ROMANOS proceden de exploraciones superficiales, y demuestran que la romanización fue intensa.

Las villas que se conocen han proporcionado una buena muestra de terra sigillata, cerámica fina, común, ánforas, monedas y elementos de construcción, tales como columnas y capiteles.

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 Edad Media

El momento de desarrollo que experimenta la ciudad durante la Edad Media está representado por dos excepcionales fortalezas: Salvatierra y La Atalaya.

Los materiales que proporcionaron las excavaciones arqueológicas realizadas en ellos, junto con otros enclaves medievales de la ciudad, evidencian la importante posición que ocupaba Villena en esta etapa de la Historia.
Se conocen también dos necrópolis islámicas, pertenecientes a la etapa almohade, cuyos ajuares se exhiben junto a la loza dorada y azul cobalto de los siglos XIV y XV procedentes de alfares valencianos.

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 Sociedad Moderna

El paulatino desarrollo de LA CIUDAD MODERNA es visible a través de los objetos de la vida cotidiana.

Han aparecido en las distintas intervenciones urbanas: candiles, jarras, escudillas, vidrios y monedas completan el recorrido histórico que el visitante puede llevar a cabo en el Museo Arqueológico Municipal de Villena.

 

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