PROGRAMA BIENESTAR EMOCIONAL Y PREVENCIÓN DE ADICCIONES:
Programas escolares con enfoque basado en las Habilidades para la Vida
EN POCAS PALABRAS, LAS 10 HABILIDADES
- Empatía: Implica una escucha atenta, apagar el juicio, reconocer que la propia no es la única forma válida de ser persona, y pasar a la acción, de manera que con hechos podamos colaborar en la superación de situaciones injustas o inequitativas que viven otras personas.
- Manejo de emociones y sentimientos: Pretende una mayor sintonía con el propio mundo afectivo y el de las demás personas. Comprender mejor lo que sentimos implica escuchar lo que nos pasa por dentro y atender al contexto en el que nos sucede.
- Manejo de tensiones y estrés: Enseña a parar, a soltar cargas, a encontrar nuestros propios ritmos y prioridades. Permite identificar las fuentes de tensión y estrés, ayuda a reconocer sus manifestaciones y a encontrar vías para contrarrestarlas de manera saludable
- Comunicación asertiva: Expresar con claridad lo que se piensa, siente o necesita, teniendo en cuenta los derechos, sentimientos y valores de sus interlocutores. Se fundamenta en el derecho inalienable de todo ser humano a afirmar su ser y a establecer límites en las relaciones sociales.
- Relaciones interpersonales: Tener relaciones basadas en el respeto, la igualdad (sin sentirse menos ni más que nadie) y la autenticidad (sin fingimientos). Supone validar el punto de vista de la otra persona, no juzgarla, y aprender a establecer límites.
- Manejo de problemas y conflictos: Aborda los conflictos como motor de la existencia humana, y enseña a desarrollar estrategias y herramientas para manejarlos de forma creativa y flexible, identificando en ellos oportunidades de cambio y crecimiento personal y social.
- Autoconocimiento: Aprender a balancear la diversidad de elementos que nos componen para construir con ellos un ser y una vida grata y saludable. Saber qué quiero en la vida e identificar los recursos personales y sociales con que cuento para lograrlo.
- Toma de decisiones: Actuar proactivamente para marcar el rumbo de la propia vida, para hacer que las cosas sucedan en vez de dejar que ocurran como consecuencia del azar, las costumbres, terceras personas u otros factores externos.
- Pensamiento crítico: Hacerse preguntas, cuestionar rutinas, investigar para comprender. Analizar experiencias e información y ser capaz de llegar a conclusiones propias. La persona crítica no acepta la realidad de manera pasiva, “porque siempre ha sido así”.
- Pensamiento creativo: Conectar o relacionar lo de siempre con lo no conocido, apartarse de esquemas de pensamiento o conducta habituales, despertar asombros que permitan estrenar ideas, costumbres, procedimientos.